Dicho de un modo muy simple, la laminitis es una inflamación de la lámina podal, que produce dolor y cojera. La gravedad abarca desde el malestar leve hasta dolor extremo, llegando incluso a impedir que el caballo se mantenga en pie.

Síntomas de la laminitis
La laminitis aguda puede aparecer de forma repentina. Algunos de sus síntomas son: cojera severa, especialmente al moverse en un círculo o sobre una superficie dura, reticencia a caminar y aumento de la presión en los cascos. En ocasiones, el caballo se apoya sobre las patas traseras para aliviar la presión en las delanteras, o se acuesta y se resiste a levantarse.

La laminitis crónica se presenta en forma de síntomas persistentes, normalmente derivados de una recaída de dolencias previas. En estos casos, se aprecia la formación de anillos alrededor de las paredes del casco, que son indicativos de brotes de laminitis, o una gran cresta.

Si sospecha que su caballo puede padecer laminitis, llame inmediatamente a su veterinario.

En cuanto conozca el diagnóstico podrá introducir muchas medidas para prevenir y gestionar el problema.

 ¿Por qué se produce la laminitis?

La laminitis está causada, casi siempre, por una alteración metabólica desencadenada por numerosos factores, como enfermedad severa, administración prolongada de medicamentos, como corticosteroides, traumatismos severos en los casos, o con gran frecuencia la dieta, por un exceso de fructano en la hierba o niveles demasiado altos de almidón en la dieta.

¿Sabía que…?

 Investigaciones apuntan a que un porcentaje importante de caballos afectados por laminitis presentan un problema hormonal subyacente, siendo el más frecuente el síndrome metabólico equino (EMS) y la enfermedad de Cushing. Los trastornos pueden diagnosticarse con un análisis sanguíneo. Si cree que su caballo puede padecer una de estas alteraciones, consulte inmediatamente a su veterinario.

GESTIÓN DE LA LAMINITIS

Horslyx contiene un complejo de alta calidad formado por vitaminas, minerales y oligoelementos destinados a equilibrar las deficiencias de las dietas basadas en el forraje. Este bloque para lamer, que es sabroso, resistente a la intemperie y económico, ofrece una pauta alimentaria continuada que minimiza la aparición de picos de azúcar. La ingesta continuada en pequeñas cantidades permite la absorción de los nutrientes en el intestino delgado sin alterar el equilibrio de la microflora del epigastrio.

En los caballos y ponis con propensión a la laminitis o sobrepeso, existen fórmulas para gestionar y prevenir el problema…

  • Controle la ingesta de hierba de su caballo o poni acortando el tiempo de pasto, opte por pasto de menos calidad, utilice un bozal o banda para pasto.
  • Intente reducir la cantidad de cereales ingeridos por el caballo; de este modo reducirá la ingesta de almidón.
  • Muchos caballos con propensión a la laminitis requieren una dieta baja en calorías y alta en fibra, aunque algunos tienen mayores demandas energéticas. En tales casos, opte por productos como el aceite, la alfalfa o la remolacha azucarera, ya que contienen poco almidón y promueven una liberación lenta de la energía.
  • Cuando el organismo de un caballo está sometido a estrés, debe ayudarle a recuperarse, evidentemente sin incorporar más calorías. Garantizando el aporte de vitaminas, minerales y oligoelementos necesarios y de antioxidantes le ayudará a recuperar una salud de hierro.
  • Procure que un herrero cuide con regularidad los cascos de su caballo y suplemente su dieta con los ingredientes necesarios para un crecimiento sano de los cascos, incluyendo biotina, metionina y zinc.

¿Sabía que…?

El control de la ingesta en caballos propensos a la laminitis es clave para la seguridad en caballos alimentados con Horslyx. Si limita la ración de forraje, no permita el libre acceso: un caballo hambriento tenderá a consumir Horslyx en exceso. Una forma sencilla de limitar la ingesta de Horslyx es el uso del soporte para Horslyx de 5 kg con barra reguladora desmontable.